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05/12/2019 - 09:39 General
Jornada, Discapacidad Intelectual, Día Internacional, transculturalidad

En los últimos años ha aumentado considerablemente la entrada de solicitantes de protección internacional a la Unión Europea. “Las personas solicitantes de asilo, refugiadas y otros migrantes con discapacidad, no son identificados adecuadamente y no cuentan con un acceso igualitario a servicios en los centros de acogida, y ahí precisamente comienza el problema. No obstante, existen leyes que así lo exigen y buenas prácticas que demuestran su posibilidad” señala Juan Carlos Gil, responsable del proyecto de refugiados del Centro San Juan de Dios de Ciempozuelos, donde está teniendo lugar la jornada “Tansculturalidad y discapacidad intelectual”.

En su opinión, la llegada de personas solicitantes de asilo internacional debería haber obligado a iniciar un cambio en la estrategia europea con el fin de que se cree la red necesaria que defina las nuevas políticas sociales que den solución a una ingente lista de necesidades de las personas que venían migrando sin respuesta.

Durante la jornada, se están poniendo de manifiesto realidades dispares de las personas con discapacidad intelectual según el lugar donde hayan nacido. Esto lo pone de manifiesto José MIguel Almansa, licenciado en Ciencias de la Educación, que ha presentado reflexiones, anécdotas, ideas y experiencias sobre lo que suscitaron kilómetros y kilómetros de entrevistas, visitas, contactos y encuentros con familiares, profesionales y por encima de todo, personas con alguna discapacidad intelectual durante un viaje alrededor del Mundo 

Almansa expone así la importancia de la construcción de un Imaginario colectivo sobre estas personas que condiciona las políticas, los recursos, las expectativas e incluso el comportamiento de este colectivo. “Diferentes formas de “clasificar” a las personas con discapacidad en numerosos lugares del mundo determinan una “cultura” en torno a ellos que no se mueve con facilidad”, añade. Una reflexión sobre lo que entendemos por “normal” y “no normal” dicotomía de la que no es fácil escapar independientemente del punto que marque tu GPS.

En esta línea, Raquel Sánchez-Padilla y Ángela Calero Valverde, del grupo de investigación antropología y discapacidad, hacer un acercamiento antropológico a la discapacidad intelectual, partiendo de su consideración como una categoría social en permanente estado de construcción. 

“La antropología se ocupa del estudio de los fenómenos sociales y culturales que se concretan en la vida y en las experiencias de las personas de una comunidad humana, esa es nuestra labor y nuestro interés como científicos sociales. Por ello, nuestra reflexión gira en torno a los paradigmas, superados y vigentes, bajo los cuales se ha conceptualizado la diversidad funcional cognitiva en el campo de las ciencias, pero también en la esfera social, política o legal”. 

Con dicho objetivo, tratan de hacer un breve repaso de las diferentes imágenes, trato y prácticas sociales que, en distintas épocas y contextos socioculturales, se han referido a este fenómeno social.

Discapacidad intelectual, un castigo divino
Alima Ngoutme es la creadora de Mirando por África. Junto a Olga Escribano, secretaria de la asociación, explican que sus integrantes son españoles y cameruneses que tienen como objetivo el apoyo a los niños con discapacidad intelectual (síndrome de Down, autismo, etc.) a través de la educación especial y programas de enseñanza y técnicas especializadas y adaptadas a cada patología. 

“Nuestro objetivo es trabajar a través de la sensibilización, ya que muchas familias consideran la discapacidad como un castigo divino, lo que se traduce en rechazo y discriminación, tanto para los niños como para las madres”, aseguran en su exposición.

Su plan de actuación tiene tres ejes principales: conocimiento del niño: capacidades, habilidades y estilo de aprendizaje; capacitación de las personas que trabajan para y con el niño; y sensibilización y formación de los padres. Buscamos el reconocimiento a nivel social, sanitario y de educación.

En Nepal la realidad no es muy diferente. Como señala Aina Barca, fundadora de la ONG Familia Hetauda en España y de Hetaudeli Pariwar en Nepal y de la primera escuela de educación especial de la ciudad de Hetauda al sur de Nepal afirma que el futuro de las personas con discapacidad se reduce a quedarse encerrados en casa, a vivir de la caridad o incluso a mendigar, siendo el colectivo más vulnerable el de las personas con discapacidad intelectual, pues no pueden expresar lo que sienten ni lo que quieren. 

Inglaterra, un modelo inclusivo
En contraposición, se ha presentado el modelo de cuidados implantado en inglaterra desde 2015 para atender adecuadamente y con una nueva metodología, a niños, jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y/o autismo, que muestran una conducta desafiante, incluidos los que presentan algún tipo de enfermedad mental. 

Como señala Carolina Torruella psicóloga del grupo ENVERA, uno de los objetivos era reducir el número de instalaciones hospitalarias para este tipo de población, para lo que se invirtió en la ampliación de redes de apoyo y servicios comunitarios que aumentaran la calidad de vida de estas personas y redujera la necesidad de ser hospitalizados, además del   tiempo de estancia en dichas instituciones.